¿Plaza O’Donnell o de La Marqueta?

Foto: María Militza Ornella Fernández.

A los habitantes de la popular Ciudad de los Parques se les hace bastante común visitar o tener como punto de referencia La Plaza de La Marqueta, que al estar enclavada en el corazón de la urbe, indiscutiblemente alcanza un alto valor artístico y comercial. Este sitio no solo es expresión de innumerables sectores de la economía que se desarrollan en esta zona, sino que también contiene lo más profundo de lo que legó una sociedad costumbrista: tradiciones, cultura e idiosincrasia, todos ellos elementos propios del cubano.

Quien la observa tan icónica y moderna en la actualidad, lo menos que imagina es que tuvo que pasar por un amplio proceso de cambios y remodelaciones, pues su fundación data del siglo XIX, etapa colonial determinada por la influencia de la metrópoli española en la Isla. Pero antes de escogerse esa área como el sitio propicio para el desarrollo de las actividades del mercado, esta práctica era realizada primeramente en la Plaza de Armas, terreno que ocupa la Luz de Yara, y luego en la Plaza San José.

Este último cambio provocó la inconformidad y el malestar en la población, la cual veía afectados sus intereses. Y ante las incontables quejas, el licitador Pedro Rodríguez Batista, propuso que debía construirse en un solar que ofrecía cerca de la Laguna de los Lugones. Así fue como el 19 de mayo de 1848 se inauguró la Plaza de la Marqueta, con el nombre de Plaza O’Donnell, en homenaje al Capitán General Leopoldo O’Donnell, Gobernador de la Isla en esa fecha.

Lamentablemente en 1912 se tuvo que demoler la edificación por lo antihigiénico del lugar. Con paredes de ladrillos, techo de cerchas de acero y galerías en el exterior, el edificio del Mercado Modelo abrió sus puertas nuevamente en 1918, gracias a la labor del arquitecto Walfrido de Fuentes y Fuentes, contando ya para ese momento con los requerimientos necesarios para prestar un servicio de calidad a los pobladores.

Con el Triunfo de la Revolución, se deshabilitó como mercado y pasó a ser viviendas, en su mayoría cuarterías, además de oficinas, talleres y hasta un hotel. Tiempo después se destinó como fábrica de cerámica.

Este emblemático tesoro arquitectónico refleja lo más profundo en cuanto a hábitos se trata, pues es un espacio que promociona la exposición, venta y comercio de artesanías tanto de artistas foráneos como citadinos, quienes emergen a través de sus creaciones como los exponentes de una fuerte identidad criollista.

.

2 comentarios en “¿Plaza O’Donnell o de La Marqueta?

  1. Me parece maravillosa la historia, cada día podemos aprender más de nuestra ciudad holguinera. Espero en el futuro más trabajos así.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *